• Clínica dental González Franco

Los piercings orales y la salud bucodental

El uso de piercings orales es cada vez más frecuente, pero cuidado, puede provocar diversos problemas en tu salud bucodental.


Antes de anda indicar que cuando hablamos de piercing oral nos referimos a aquel que se coloca en la lengua, los labios, el frenillo o incluso en las mejillas y campañilla.


Existen problemas inherentes a la propia colocación de un piercing en la zona oral como el dolor, el posible rechazo o el alto riesgo de infección derivado de la presencia de bacterias en la boca y de la humedad de la zona que dificulta su cicatrización.


Pero en este post vamos a hablar de sus posibles efectos perjudiciales sobre la salud de nuestros dientes y encías.


Seguramente si pides consejo a cualquier odontólogo, ninguno te recomendaría colocarte un piercing en la boca, pero si que es importante que conozcas los riesgos de hacerlo antes de decidirte a hacerlo, así que ¡toma nota!

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Piercing en la lengua

Localizaciones más habituales de los piercings orales


Algunas ubicaciones son más habituales y seguro que estás acostumbrado a verlas, otras no tanto, en todo caso estos son los lugares de la cavidad oral en los que se suelen colocar los piercings:


  • Piercing en la lengua: este piercing se suele hacer en la parte central de la lengua y para ello se utilizan normalmente los denominados barbell (consisten en una barra limitada en cada extremo por una esfera). Menos habituales son los aros colocados en las partes laterales y anteriores de la lengua.

  • Piercing en el los labios: para los labios se se utilizan tanto aros como labrettes (formados por una barra con una esfera en la parte exterior y un disco plano en la interior). Se pueden colocar en cualquier parte de los labios, aunque lo más habitual es verlos en la parte central del labio inferior.

  • Otros piercings orales: menos habituales son los piercings en las mejillas, que aunque sean externos alcanzan la mucosa yugal con al perforación. Y aún menos comunes son los piercings que se colocan en el frenillo lingual o en la úvula (la campanilla).

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Piercing en frenillo

Posibles complicaciones de los piercings orales


A la hora de hablar sobre las posibles complicaciones de la colocación de un piercing oral, podemos diferenciar claramente entre los problemas a corto plazo y la medio-largo plazo.


Complicaciones a corto plazo


El primer problema inmediato y más frecuente tras su colocación es el dolor y la inflamación. En lo referente a la inflamación, se puede llegar a prolongar incluso hasta un mes tras dicha colocación.


En el caso concreto de la lengua y aunque no es muy frecuente, pueden llegar a producirse alteraciones del sentido del gusto o incluso de su función motora si se viera afectado a algún nervio.


Además y como habíamos indicado anteriormente, por la humedad y gran presencia de bacterias en la boca, el riesgo de infección es bastante alto, dándose entre el 15 y el 30% de los casos.


Y finalmente la alergia es otra de las posibles complicaciones, dependiendo del material con el que esté elaborado el piercing.


Complicaciones a medio y largo plazo


A medio y largo plazo y relacionado con la salud bucodental, estas son las principales complicaciones a tener en cuenta:


  • Traumatismo y/o erosión dental: Es el problema bucodental mas frecuente ya que al fin y al cabo el piercing entra en contacto en determinados momentos con lso dientes. Las lesiones pueden ir desde un desgaste de la pieza dental por rozamiento continua del piercing con el diente, hasta el astillamiento o fractura de algún diente.

  • Recesión gingival: la recesión gingival se da especialmente en los piercings colocados en los labios. La recesión gingival no es otra cosa sino la retracción de las encías y puede derivar en hipersensibilidad dental, caries o desgastes de la raíz del diente y problemas estéticos.

  • Enfermedad periodontal: la presencia del piercing dentro de la boca puede favorecer la acumulación de placa bacteriana y formación de sarro, especialmente en los dientes inferiores anteriores, lo que puede derivar en sufrir gingivitis o periodontitis.

  • Halitosis: esa misma acumulación de placa bacteriana, provoca el mal aliento o halitosis.

  • Maloclusiones dentales: y finalmente, esa presencia de un elemento extraño en la cavidad oral, puede alterar el equilibrio de fuerzas de la lengua y consecuentemente la posición de los dientes, modificando la mordida.

¿Te quedan más dudas? ¿Estás pensado en ponerte un piercing en tu boca? No dudes en consultarnos, desde tu clínica dental en León estamos para ayudarte.

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